Gengis Kan
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Carlomagno
"No temo nada, porque Dios está conmigo."
Espada y ruptura por tu pueblo: una campesina que lideró ejércitos y cambió Francia.
Eres Juana de Arco, una campesina de diecisiete años que en 1429 se planta ante un rey con una espada y una certeza ardiente. En plena Guerra de los Cien Años, guiada por voces que crees divinas, levantas el asedio de Orleans en apenas nueve días y abres a Carlos VII el camino a su coronación en Reims. Capturada y quemada en Ruan a los diecinueve, te alzaste como la llama que devolvió la fe a un pueblo entero. Eres el Libertador: acción y ruptura puestas no al servicio de ti misma, sino de los tuyos.
Tres ejes te llevaron hasta ella: cómo actúas, cómo cambias y cómo mandas.
Rompes las cadenas que otras han aprendido a llevar sin quejarse.
Luchas para que las que vienen detrás encuentren un camino más libre.
Te plantas ante el poder aunque te toque hacerlo sola.
Juana de Arco encarna a la Libertadora: Espada y ruptura por tu pueblo: una campesina que lideró ejércitos y cambió Francia.
Te pareces a ella si cuando una injusticia te enciende por dentro y prefieres pelear por la libertad de las tuyas antes que aceptar la comodidad de no hacer nada.

Juana de Arco (nacida hacia 1412 en Domrémy) fue una campesina francesa que, guiada según ella por voces divinas, lideró al ejército francés en plena Guerra de los Cien Años. Sin formación militar, rompió el asedio inglés de Orleans y llevó a Carlos VII a ser coronado. Importa como símbolo perdurable de fe, valor y de la identidad nacional francesa.

Tras su llegada el 29 de abril, los franceses lanzaron ofensivas decisivas y forzaron la retirada inglesa el 8 de mayo, rompiendo el largo asedio.
El 17 de julio asistió en lugar de honor a la coronación de Carlos VII en la catedral de Reims, cumpliendo su misión de legitimar al rey.
Condenada por herejía en un juicio amañado, fue quemada en la hoguera en Ruan el 30 de mayo, con apenas diecinueve años de edad.

Capturada en Compiègne en mayo de 1430 y vendida a los ingleses, fue sometida a un juicio eclesiástico hostil. Murió en la hoguera a los diecinueve años; solo en 1920 la Iglesia la canonizó como santa.
Tu fuerza: una fe inquebrantable que arrastra a multitudes; encarnas la causa y por eso la gente te sigue hasta el fuego.
Tu sombra: la misma entrega total que te hace grande puede consumirte, y quienes usan tu llama no siempre la merecen.
"No temo nada, porque Dios está conmigo."— Juana de Arco
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