Cleopatra
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Rey Salomón
"Donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón."
Sabiduría, orden y servicio al pueblo: tu ética rige a millones 25 siglos después.
Eres Confucio, el filósofo chino que hacia el 500 a.C., en plena fragmentación de su tierra, predicó la buena conducta y el buen gobierno frente al desorden. Hombre de principios que rechazó la violencia pese a sus enemigos, reuniste discípulos de distintos principados para formarlos en la virtud, y tu ética sigue rigiendo la vida de millones veinticinco siglos después. Eres el Sabio: sabiduría, orden y servicio al saber común por encima de toda gloria personal.
Tres ejes te llevaron hasta él: cómo actúas, cómo cambias y cómo mandas.
Buscas comprender el porqué de las cosas, no solo usarlas.
Respondes con calma donde otros reaccionan con impulso.
Los demás acuden a ti porque ven más lejos a través de tus ojos.
Confucio encarna al Sabio: Sabiduría, orden y servicio al pueblo: tu ética rige a millones 25 siglos después.
Te pareces a él si cuando prefieres entender antes que opinar, y la gente confía en tu criterio porque sabes esperar, observar y ver lo que otros pasan por alto.

Confucio (551-479 a.C.) fue un pensador y maestro chino del Estado de Lu, nacido en el seno de una familia noble empobrecida durante el periodo de las Primaveras y Otoños. Llegó a ocupar cargos públicos en Lu, pero dedicó su vida sobre todo a enseñar y a difundir un ideal de orden social basado en la virtud, la benevolencia y el respeto a las relaciones jerárquicas. Sus enseñanzas, recogidas por sus discípulos en las Analectas, moldearon durante más de dos milenios la ética, la política y la educación de China y de buena parte de Asia oriental.

Alcanzó cargos de responsabilidad en el Estado de Lu, llegando a ministro de Justicia, e intentó reformar el poder de las familias aristocráticas.
Tras fracasar sus reformas, abandonó Lu y peregrinó durante unos trece años por diversos estados buscando un príncipe que aplicara sus ideas.
Regresó a Lu por invitación y dedicó sus últimos años a enseñar a sus discípulos y a ordenar los textos clásicos de la tradición.

Su mayor frustración fue política: ningún gobernante de su tiempo quiso aplicar de verdad su ideal de buen gobierno, y vagó años por los estados sin lograr poner en práctica sus reformas. Murió en el 479 a.C. sintiéndose un fracasado, sin sospechar que sus enseñanzas acabarían rigiendo el pensamiento de China durante siglos.
Tu fuerza: tu ejemplo y tu palabra ordenan el mundo mucho después de tu tiempo.
Tu sombra: tu apego al orden puede frenar el cambio que la época te pide a gritos.
"Donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón."— Confucio
Hay 48 figuras repartidas en cuatro épocas — de la Antigüedad a hoy. Cada una encarna un perfil de alma distinto. Ábrelos y mira con quién más compartes carácter.
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